El encanto que la conserva como un lugar incontaminado y sugestivo se debe a su historia. Pianosa, la isla "del Diablo", probablemente no volverá a ser colonia penal, pero el turismo tendrá que estar muy controlado. Entre los proyectos perfilados para el futuro tal vez demasiado lejano, estaba el de convertirla en una comunidad de benedictinos de la Fraternidad de Jesús.En aquel proyecto se había previsto para Pianosa actividades de agricultura biológica (con los monjes), un centro científico especializado en la observación del clima y el turismo "contenido". Además según los resultados de un reciente estudio complejo sobre la isla realizado por la Provincia, el número de visitas diarias ideal debería estar en torno a las 500 y 700 personas, a pesar de que cuando existía la cárcel llegaba a las dos mil.
Las visitas estarían por tanto subdivididas entre la parte de residencial (los monjes): una ligada a la actividad didáctica (escuelas y un posible museo del Mediterráneo de Livorno); investigadores y turismo de tipo hotelero integrado con el sistema de la isla de Elba. La estancia máxima en la isla no debería superar la semana, tal vez el tiempo necesario para no aburrirse, porque para bañarse se puede ir únicamente a la cala Giovanna, pero se puede practicar vela, fotografía submarina e itinerarios terrestres guiados o simplemente admirar la belleza de tanta naturaleza incontaminada.
Con una extensión de 1025 hectáreas, con un desarrollo costero de 26 kilómetros, Pianosa, lo dice su propio nombre, no tiene relieves y está formada por sedimentos marinos. La presencia de la colonia penal de hecho, ha protegido sus costas accidentadas, en las cuales se abren pequeñas bahías arenosas, casi todas inaccesibles por tierra.
Desde la prehistoria Pianosa era un territorio de paso, una conexión entre el continente y el macizo Sardo Corso. En la isla han quedado testimonios de todas las épocas. A mediados del siglo XIX se convirtió en colonia penal, después fue transformada en cárcel de máxima seguridad: en los años de la grande lucha contra la mafia, fueron encerrados allí los capos más peligrosos de la Cosa Nostra, del calibre de Totó Riina.
En 1998 tuvo lugar el desmantelamiento del penitenciario. Actualmente el acceso está severamente limitado. Sólo se puede llegar a la isla de una forma, con la motonave Toremar que sale de Porto Azzurro, en la isla de Elba. Es obligatorio reservar un máximo de 200 personas en la Agencia Arrighi de Porto Azzurro.
Septiembre 2002
Parque Nacional del Archipiélago Toscano
Provincia de Livorno
Agencia Arrighi Porto Azzurro
Toremar