No todas las Termas están en Toscana, pero se puede decir casi con absoluta certeza que las más sugestivas, las más variadas y el circuito más continuo se encuentra precisamente aquí, en el Val d´Orcia, una tierra llena de maravillas y de tesoros, aun salvaje y cultivada al mismo tiempo: los Baños de San Filippo, en la provincia de Siena.A los pies del misterioso Monte Amiata, montaña que los propios residentes definen como “odiada y amada”, cubierta por un enorme bosque de hayas hasta la cumbre, a cuya altura es imposible acceder, fluye el pequeño arroyo Fosso Bianco que forma charcos más o menos grandes.
Entrando por la carretera una vez fuera de San Filippo, se entra por una senda sin pavimentar, adentrándose inmediatamente en el bosque. Enseguida hay que tomar la primera elección. Ir hacia la derecha, en donde el agua de azufre mana de las mismas rocas, dentro de charcos de agua casi cristalina pero bastante caliente. Otra alternativa a atravesar el pequeño puente (a menudo con cualquier turista que nada bajo este, en las piscinas más grandes) es girar hacia la izquierda, en donde una senda serpenteante entre los árboles nos conduce a piscinas cada vez más fangosas, completamente blancas, en donde el agua no quema del todo pero está bastante caliente.
Una vez fuera de los charcos, la piel se siente en seguida renovada y limpia en profundidad, un excelente remedio contra las erupciones de la piel, los hongos, o simplemente para alisar y purificar. Dentro del charco, uno sumerge el pie en este limo agradable y blanco, y se pierde entre el fango, la vegetación salvaje, el calor y las bayas… placer en estado puro.
Naturalmente, para quien quiera probar también el gusto de los romanos por la cómoda piscina caliente, con cascada hirviendo añadida y una sensación de relax total y a todo confort, puede acceder a la bonita piscina de los Baños de San Filippo y dejar lo salvaje por la estética controlada y lujosa.
(Foto di Antonio Sferlazzo)
Septiembre 2002
Termas de San Filippo