Situada en el monte Tauro, aproximadamente a 200 m. a pico, sobre el nivel del mar, Taormina es un importante centro turístico donde el viajero no sólo puede disfrutar de la riqueza artística presente en dicha localidad sino también relajarse en sus playas y contemplar las bellezas naturales por las que, merecidamente, ha sido nombrada en distintas ocasiones.Teniendo a sus espaldas el Etna, la bella Taormina parece mirar placidamente, desde su altura, el mar Jónico. Es una grande terraza con espectaculares vistas panorámicas al mar, donde el turismo llena sus callejuelas durante todo el año. Goethe, Maupassant, D. H. Lawrence, Oscar Wilde, Brahms y otros personajes famosos pasearon por esta localidad fascinante de clima suave.
En Taormina, como en la mayor parte de los lugares de Sicilia, se pueden ver claramente a través de sus monumentos y arquitectura los signos distintivos de los diversos pueblos que la habitaron. El turista podrá conocer, de la época griega y romana, el famoso Teatro Griego, llamado también Teatro antiguo, las Naumaquias, el Odeon y el Antiquarium; de la época árabe, los restos del castillo sarraceno, la torre militar y la necrópolis árabe; del periodo medieval, la Catedral de San Nicoló, la torre del reloj, la vieja abadía, los palacios Corvaja, Ciampoli y Duca de San Stefano y el Convento de San Domenico, hoy sede del Hotel Palace; y, para finalizar, de la época barroca, la iglesia de San Pancracio, la iglesia de San José, la Fuente de Plaza Duomo.
Pero Taormina no es sólo cultura sino que, también, es famosa por sus playas y sus calas rocosas, aunque sean de pago. La más cercana es la Bahía de Mazzaró, delimitada por el cabo de San Andrea y la Isla Bella. Se trata de una zona muy visitada por los colores de sus aguas y por las excursiones en las numerosas grutas que allí se encuentran. No obstante, las playas más famosas son las de Giardini-Naxos, a pesar de estar a 5 Km. de Taormina.
Después de un día de playa o de excursiones, nada mejor que relajarse paseando por la calle mayor de la ciudadela, mirando las tiendas llena de corales o productos típicos de la zona, o cenar en unos de sus característicos restaurantes bajo la brisa del mar.
Agosto 2002