Es imposible intentar hacer una clasificación de las pistas más bonitas de todo el conjunto abetonés, pero tal vez, cuando el tiempo es bueno y el cielo está especialmente despejado, el Val di Luce adquiere una atmósfera inigualable: una pequeña joya de la naturaleza salpicado de pequeños lagos helados, crestas majestuosas y pistas que quitan el hipo que cortan los descensos casi sin solución de continuidad. Una vez que se deja el coche en el amplio aparcamiento, quien necesite de más práctica puede satisfacer su antojo en las ski lift de los terrenos de la escuela, el que sin embargo, no tenga problemas de este tipo, sólo tiene que elegir.Los Alpes de las Tres Potenze (1940 metros) es la que domina el valle y desde abajo, alcanzable con el nuevo telesillas de tres plazas, se puede optar por distintas soluciones: manteniéndose sobre la izquierda y bordeando la cresta, la pista pasa por desniveles bastante duros, pero dibuja también amplias curvas que saben suavizar el descenso. Esta pista ofrece también la ocasión para pararse en la maravillosa terraza del viejo "Hotel Farinati": es la solución ideal para una pausa reconstituyente o una comida al sol, con los bocadillos en la mochila, o bien eligiendo entre los platos locales que allí se ofrecen.
Un hotel con una historia que vale la pena contar: está completamente construido con piedra de estas montañas y tiene una planta rectangular que respeta la arquitectura fascista, pero con un lado curiosamente absidal, de tal forma que visto desde lejos parece casi la silueta de un barco encallado entre las rocas de la montaña. Además el Hotel Farinati se levanta sobre un contrafuerte de roca a 1700 metros que tras años de abandono ha sido reestructurado y convertido en restaurante.
Este edificio representa el vestigio más vistoso del proyecto faraónico que fue elaborado en los años veinte y que pretendía transformar el valle en un enorme centro turístico. Fue de hecho en 1935 cuando el ingeniero Farinati, primer alcalde del Ayuntamiento abetonés, compró este pequeño paraíso que ahora se llama "valle delle Pozze" por sus múltiples manantiales de agua.
Farinati proyectó un gran hotel con algunas habitaciones, pistas con instalaciones de ascenso y una pista de patinaje sobre hielo. En su grandioso proyecto no se olvidó de la estación de verano, planificando la construcción de un circuito automovilístico y de un hipódromo para las carreras a galope. El inmenso centro turístico habría estado vigilado por un gigantesco faro que debía ser construido sobre la cresta del Alpe de las tres Potenze: este faro, habría transformado el salvaje "valle delle Pozze" en el modernísimo centro turístico "Valle della Luce". La guerra interrumpió definitivamente las obras, salvando probablemente las maravillas naturales del valle, que más tarde sería modificado y edificado de forma parcial. Del grandioso proyecto Farinati, queda sólo su hotel y el nombre que se había elegido para éste: "Val di Luce".
Agosto 2002