Pasear de la mano en dulce compañía, en un ambiente natural, escuchando como nota de fondo el dulce sonido del romper de las olas del mar sobre la arena y tal vez de las notas de un violín que nos acompaña… Las dulces notas de un violín que os siguen a lo largo de la playa, un atardecer rojo que enfoca el horizonte y el agua cristalina que moja los pies mientras camináis por los salientes de las rocas. Una imagen de este tipo no puede pertenecer a una película de culto para románticos y soñadores…sin embargo, un lugar así existe, seguramente no habéis paseado todavía por la playa de Cala Violina.En el interior del Golfo de Follonica, en la reserva de las Reservas de Scarlino, dividida por un pequeño promontorio rocoso de Punta Ala, entre una sucesión de pequeñas depresiones, se encuentra Cala Violita. El nombre de la playa deriva de su extraña característica (sólo existe otra playa con tal peculiaridad), y es que al pisar la arena, esta resuena como las notas armoniosas de un violín.
En este paisaje extraordinario la playa degrada ligeramente el mar con un fondo de arena blanca, el agua cristalina y azul es rica en pescado y, algo más alejado de la orilla, sobresaltando bancos de Poseidones oceánicos con el mar fluctuante. A las espaldas de la franja de arena, surge el denso bosque de vegetación mediterránea, que llega a pocos metros del agua.
El efecto “sonoro” de la playa se logra escuchar sólo en los periodos de menor afluencia a la cala, de hecho en verano cuando la pequeña franja de arena es “invadida” por una multitud de bañistas y turistas, os puedo asegurar que el efecto de las notas románticas se pierde en el aire y a penas se percibe.
Cala Violino atrae en cada periodo del año, especialmente en verano, a un número exorbitante de turistas, que realmente invaden la playa, y uno se queda estupefacto por el gran número de embarcaciones, pequeñas y medianas, amarradas más allá de las boas que marcan el límite de la playa.
Mayo 2002
Ayuntamiento de Scarlino