Dos parejas se encuentran en la periferia de una metrópoli post-industrial del norte. Leo es un joven escritor en crisis que lleva con Marta, galerista de arte llena de contradicciones no resueltas, una vida vacía de emociones y sin proyectos de futuro. Gustavo es un industrial de 50 años y vive con Anna, traductora neurótica, un matrimonio devastado y dañino.El Invierno es una película sobre las dificultades en las relaciones humanas que se entremezclan en la escena gris de una sociedad sin pasiones, que se mueve por las modas y el dinero.
La directora de 26 años Nina Di Majo, que ha ido con esta película al Festival de Berlín, explica que la elección de las atmósferas frías y aburridas en la película parte de los decorados. Queríamos crear una ciudad que fuese un lugar del alma, en donde hubiese corrientes de agua que diesen un sentido de vida que transcurre en horizontal, transmitiendo incluso claustrofobia.
Al mismo tiempo queríamos encontrar de nuevo la metrópoli, con un pasado industrial decadente y ruinoso y un presente que representase la desolación de los personajes. Desde mi punto de vista existe también un análisis cultural y político que no nace de las palabras sino de las atmósferas que evocan una prisión basada en la ausencia de orientación. Las consecuencias extremas de todo esto hacen que los personajes vivan en una especie de autismo, anestesiados por las emociones.”
Fabrizio Gifuni es el actor que interpreta a Leo y para describir a su personaje comenta que se ha concentrado en el aspecto del bloqueo comunicativo. “Este bloqueo- explica Gifuni- es uno de los motores de la película y cada uno de los personajes ha tenido que afrontar el problema de la incomunicación. Para afrontar este trabajo me ha preguntado qué es lo que ocurre cuando se rompe el puente con el exterior, cuando esto comienza a ocurrir incluso en el seno de un núcleo familiar o cuando se actúa solamente con un tipo de comunicación como es la verbal y racional mientras que progresivamente se cierran los canales de una comunicación más emotiva. Probablemente el resultado sea el que reflejo sobre la pantalla”.
Valeria Bruni Tedeschi es Marta, “para mi personaje la dificultad de comunicar se remonta a la infancia, desde el momento en que se ha sentido herida, abandonada y poco amada desde niña. Marta se encuentra confundida en su relación con los demás, es torpe, necesita amor, pero hace todo lo posible para no recibirlo. Una característica de mi personaje se refleja en los movimientos y en los colores, hace gestos exagerados cuando habla y lleva ropa de muchos colores para expresar un confuso estado interior”.
Anna es interpretada por Valeria Golino, su personaje parece neurótico y la actriz le da vida con mucha naturalidad. “Este es el personaje más distinto a mí de todos los de mi carrera cinematográfica – señala Molino – es un personaje poco claro, no tiene nada definido es solo un boceto. Durante la lectura y la producción de la película el personaje de Anna me ha hecho sentir muy incómoda, no conseguía relacionarme fácilmente con los sentimientos que ella experimentaba y tenido que construirlo prácticamente del todo. En definitiva, he encontrado este personaje muy alejado de mí y de lo que yo se hacer, al principio me resultaba incluso antipático. Después algo se ha accionado, Nina Di Majo me ha ayudado a conocer más de cerca al personaje y ahora le he cogido cariño.”
Abril 2002
Valeria Golino
Valeria Bruni Tedeschi