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Una anarquista pasional
 Elsa Morante nace en Roma en 1912, en una familia de maestros. La madre, Irma Poggibonsi era maestra de primaria, el padre Augusto Morante era un instructor de un reformatorio para menores. Acabado el liceo vivirá sola, pero la falta de medios le impedirán terminar los estudios de letras.
En los años treinta se mantiene con la redacción de tesis de licenciatura y dando clases privadas de italiano y latín. Pronto colaborará con revistas y periódicos, como el Corriere dei Piccoli. Entre 1939 y 1941 trabajará para Oggi. En 1936, en casa del pintor Capirossi, conoce a Alberto Moravia, con el que se casará en 1941. Vivirá primero en Anacapri después en Roma, donde en 1943 comienza a escribir su primer libro, una gran novela: Mentira y sortilegio.
Acabada la guerra se traslada con Moravia a un ático de la vía de la Oca, que llegará a ser uno de los más frecuentados lugares de encuentro del mundo intelectual romano. En 1957 se publica la Isla de Arturo que gana el premio Strega. En 1959, durante un viaje, conoce a Bill Morrow, joven pintor con el cual mantendrá una intensa amistad. En 1962 se separa de Moravia y realiza muchos viajes por el mundo. En el mismo año muere trágicamente Bill Morrow, que deja en la escritora un gran sentido de vacío, tanto que para quien la frecuenta aparece atormentada por la idea de la muerte y de la vejez.
Temas que tratará en las poesías de "Il mondo salvato dai ragazzini". En 1974 se publica La historia, que obtendrá un enorme éxito de público. En 1973 comienza a escribir la última novela, Aracoeli, que acabará en 1982. Sus últimos años transcurren en cama, no pudiendo caminar. En 1983 intentará suicidarse pero será salvada en el último instante por una sirvienta. Muere de infarto en una clínica romana el 25 de noviembre de 1985.
La Morante es una de las más grandes novelistas contemporáneas. Todavía la crítica tiende a olvidarla, en la antología escolar aparece en raras ocasiones y se cita solo superficialmente. De hecho la Morante no hizo nunca nada para hacerse conocer, nunca intervino en debate alguno sobre su obra ni sobre su personalidad de poeta.
Si se le pedía su parecer sobre la función social del escritor, sobre sus ideas o sobre la necesidad del escribir, respondía que todo lo que se podía saber de ella, de su pensamiento y de su obra se encontraba de una vez por todas en sus libros.
Hay en la Morante un ansia de comprender el orden y la estructura de la realidad, por eso sus paisajes son grisáceos, las hojas de los arboles rojas, las casas del color de la tierra.. La exacta topografía y calidad de las cosas no sirven solo para asegurar el orden del mundo, que es apariencia, sino para comparar un espacio definido con lo efímero, evasiva y cerrada conciencia de los personajes. Personajes que viven la metamorfosis de la vida en el teatro: uno de los temas más fuerte de su narrativa.
El sentido del recitar como mimesis del mundo. El juego y el rito teatral como mentira que encierra su verdad. Es en este núcleo en el que la escritora encuentra la ilusión, que llamará mentira, ambigüedad, fantasía. Gracias a la ilusión sus personajes pueden huir del acondicionamiento del mundo a través de la eliminación de la amenaza que es la toma de conciencia de la cotidianidad. Interviene también casi siempre el deus ex machina para salvarlos: la palabra escrita, gracias a la cual se puede instaurar una relación con el mundo.
La confianza de la Morante en el escribir es total, como totales son sus tomas de posición en los conflictos del vacío ideológico que se ha abierto con la degradación de esquemas repetitivos en la literatura de su época. La novela deviene la forma artística en el que la autora, a través de la narración, da una imagen propia del universo real y social por el que está rodeada.
La búsqueda de su verdad, entonces, aparece en el lenguaje: el uso de la primera persona es no solo una condición moderna de la narración, sino el modo de filtrar la realidad. El nuevo lenguaje, a veces de jerga, otras falsamente melodramático, se opone a la institución lingüística, proclamando una investigación que la libera de todo impedimento. Aunque la insistencia irritante de los diminutivos o de los sustantivos llegan a ser temas nucleares en la nueva concepción de la novela.
Para la autora, la técnica adoptada por un escritor no determina los fines del grado de realismo de una obra: son siempre investigación absoluta de la realidad: "Como cualquier otra experiencia humana, el arte no puede nutrirse más que de realidad corruptible, que el escritor debe transformar en una realidad poética incorruptible. Esta es la única razón del arte: este su necesario realismo." (Una duplicidad sin solución en la Europa Literaria, 27 (1964 pág. 126).
Cronología de la obra de Elsa Morante: 1941 - Le avventure di Caterina 1941 - Il gioco segreto 1948 - Menzogna e sortilegio 1957 - L'isola di Arturo 1964 - Lo scialle Andaluso 1968 - Il mondo salvato dai ragazzini 1974 - La storiaOctubre 2001 Roma Premio Strega |
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