Los más de 120.000 fragmentos de la vela del San Mateo de Cimabue de la Basílica Superior de San Francisco de Asís, que se derrumbó en el terremoto de 1997, volverán a ser asemblados gracias a una técnica digital puesta a punto por el Consejo Nacional de Investigaciones y del Instituto Central de Restauración.Un trabajo desmesurado, que sólo una aplicación digital ha hecho posible para sacar a la luz uno de las mayores obras maestras del arte italiano.
El fresco, de casi 35 metros cuadrados, se había fragmentado por completo, dejando tan sólo 120.000 fragmentos y amplios “agujeros”. Gracias a la creación de una Banca de Datos, los restauradores podrán seleccionar y aproximarse con cuidado a los fragmentos que son necesarios, gracias a algoritmos matemáticos, y obtener una reproducción virtual de la imagen, incluso de las partes que faltan.
La reproducción virtual podrá seguir paso a paso la verdadera, permitiendo de esta forma una visión conjunta del fresco.
Febrero 2002
Consejo Nacional de Investigaciones
Instituto Central de Restauración
Asís