La presencia de suaves colinas que se transforman en escarpadas montañas a medida que se avanza hacia la zona septentrional es característico de los Prealpes Occidentales. Además esta es la zona de Lombardía en donde se encuentran los lagos prealpinos más sugestivos. Los grandes lagos (lago Maggiore, actualmente dividido entre Piamonte y Lombardía, los lagos de Lugano, Varese, Como, Lecco) y el resto de los lagos menores, pero también llenos de un gran encanto natural y con un maravilloso paisaje. Desde un punto de vista medioambiental, y debido a la extraordinaria escenografía natural, el panorama es único e incomparable.En la tierra de los lagos la presencia del hombre es milenaria: Se han encontrado restos arqueológicos de notable interés en Golasecca, en la antiquísima villa de Varenna, en las pendientes de las montañas del lago de Como. Las Grutas fortificadas del “Buco del piombo” (el Hoyo del Plomo), habitadas en la época prerromana, son un fiel testimonio.
Villas y castillos
Durante el tardío imperio romano, a orillas del lago Maggiore, se levantaron torres y en la Edad Media el lago fue el eje fundamental del poder de los Visconti quienes edificaron allí majestuosos castillos. Si el Verbano había sido tierra de fortalezas, el Lario, debido a su clima templado fue siempre un lugar de asentamiento. Sus riveras se caracterizan por la presencia de fastuosas villas neoclásicas que emergen de ricos y hermosos jardines.
A orillas del lago de Como, Plinio el joven poseía una villa y se piensa que en Bellagio Stendhal quedó fascinado, Goethe y Flaubert lo recorrieron y lo describieron, así como también lo hicieron Hipólito Nievo y Franz Listz, por no citar a Manzoni, quien probablemente tomó de allí la descripción más famosa de las páginas de la primera novela histórica italiana “I Promessi Sposi”?
Pero otra cultura se ha desarrollado en las pendientes de los prealpes en el triángulo lariano: la cultura alpina surgida de la sucesión de generaciones de hombres que se han sucedido en estos valles, dando forma a la naturaleza con gran maestría. Junto a la vegetación espontánea de cornejos, hayas y carpes, encontramos el olivo a lo lago de las costas y el castaño a alturas más elevadas.
Ubicada entre Milán y los grandes lagos prealpinos, la Brianza es un paisaje que aun alterado por la vida moderna y las industrias, conserva la calma de las colinas y la vista de espléndidas villas rodeadas de parques.
El panorama es incluso hasta más sugerente si se contempla desde la altura de Montevecchia, población de la Brianza llena de encanto y destino de tranquilas acampadas para poder saborear los quesos de cabra curados y el famoso blanco seco tan alabado por Carlo Porta y lugar de fe en el Santuario de la Beata Virgen del Carmelo, edificado en el siglo XVII.
Septiembre 2002
En colaboración con E.R.S.A.F., Ente Regional para las Actividades Agrícolas y Forestales