Asomándose desde la colina del Campidoglio, detrás del palacio del senado de la antigua Roma, hoy sede del Ayuntamiento, una vista espectacular nos deja sin aliento: son los restos de grandeza de la ciudad eterna, los foros Romanos.Bajando las empinadas escaleras nos encontramos sumergidos en aquella que fue centro económico y social de la Urbe, el lugar donde se concluían importantísimos negocios o intercambiados unas charlas sobre la ultima expedición de las legiones de Galia.
Adentrándose en el área de los foros parece volverse hacia tras en el tiempo tocando con la mano los lugares principales que han hecho de Roma una ciudad única en el mundo.
Podemos así contemplar los restos de la Basílica Emilia, un amplio espacio cubierto que hospedaba los tribunales y todas las transacciones económicas, la Curia, el lugar de reunión del Senado y a solo pocos pasos más adelante pararse delante del área de Lapis Niger donde se veneraba la tumba del mítico fundador Rómulo, frente al cual se erige el arco de Septimio Severo que celebra la victoria sobre los Partis y el templo de Saturno sede de Hacienda imperial.
Recorriendo la vía sagrada y dejando hacia atrás además del imponente templo de los Castores y los restos del templo del divo Cesar, encontramos el vestíbulo de la iglesia de los santos Cosma y Damiano y la grandiosa basílica de Constantino y Masencio. Por la otra parte se percata el Coliseo pero antes de llegar hay que pararse sobre los restos del templo de Venus construido por el emperador Adriano.
Hoy el complejo monumental comprende además del Museo de los Foros Imperiales, ubicado en el interior de los Mercados de Trajano también las áreas arqueológicas al descubierto, tanto las excavadas durante el s. XIX y hasta los años 30 del s. XX, como las que son objeto de nuevas excavaciones y están apenas concluidas.
(Foto: APT Roma)
Agosto 2002
Foros Imperiales